¿Cómo se hace?
En primer lugar tener muy claros los objetivos que pretendo, obviamente no pueden ser demasiado extensos, mejor elegir un elemento cada vez.
Una empresa no puede cambiarse de la noche a la mañana, y tal vez no sea necesario.
Introducir un cambio y ver como afecta al resto, de esta forma se puede ir puliendo y mejorando su implantación en su empresa.
El método científico ensayo-error no debe ser aplicado en la empresa nunca, por ello es imprescindible elegir con gran cuidado que proceso, metodología o práctica desea cambiar.
Una vez elegido el elemento debo hacerme las siguientes preguntas: ¿Qué parámetros debo medir en este proceso? ¿Qué empresas lo hacen de forma excelente? ¿Cómo voy a medir las diferencias?
Debo advertir de antemano de las dificultades que se presentan en este paso, elegir el proceso objeto de mejora puede ser algo relativamente sencillo, pero no lo es tanto el seleccionar la empresa objeto de nuestra investigación y la persona de contacto dentro de ésta que nos facilite la tarea.
Tengamos claro que Benchmarking no es copiar, si no pedir permiso y hasta llegado el caso, ser asesorado por el personal de la otra empresa.
Cuando tenga estas respuesta claras, proceso que ya aventuro no es sencillo, debemos pasar a la siguiente fase, la de llevar a cabo la evaluación propia y la de los demás, referentes a este proceso en cuestión.
Una vez se tengan todos los datos precisos, se hayan filtrado y resumido queda pasar por la lupa estos datos de forma que podamos identificar los detalles, puesto que a veces sólo será esto, que marcan la diferencia entre mi empresa y las estudiadas.
Esta información tal y como la poseo no me vale, debo estirarla, retorcerla y girarla hasta lograr que encaje con precisión milimétrica y sin violencia en mi proceso.
Después de esto y con renovado brío nos pondremos de nuevo a la tarea de observar este proceso por si en necesario pulirlo.
Joaquín González
25 enero 2010
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