22 febrero 2010

Liderazgo e inteligencia emocional I

¿Por qué algunas personas brillantes en su trayectoria académica y profesional encuentran tantas dificultades a la hora de dirigir equipos, mientras que otras logran ser reconocidas como líderes, siendo capaces de crear equipos con un alto nivel de implicación y rendimiento?

La respuesta a esta pregunta probablemente podamos encontrarla en competencias como la capacidad de comunicación, planificación, transmisión de instrucciones… sin embargo existe una habilidad que podría ser determinante en la función de liderazgo: La Inteligencia Emocional.

En líneas generales, la inteligencia emocional se podría definir como la destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás, sentirnos satisfechos y ser eficaces en la vida, a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.

¿Pero, cómo afecta esta capacidad en el ámbito de la dirección de equipos? Para responder a esta cuestión en primer lugar deberíamos preguntarnos qué es lo que define a un líder eficaz: El líder es el que promueve el arte de la colaboración, el entusiasmo que emana de un líder puede impulsar a todo un grupo, porque liderar es dar energía, un líder persuade e influye gracias a su empatía y a su capacidad para desarrollar estrategias de persuasión.

En resumen, en el ámbito de la dirección de equipos, la Inteligencia Emocional es la capacidad de captar las emociones de un grupo y conducirlas hacia un resultado positivo.

Celia González

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