01 marzo 2010

Liderazgo e inteligencia emocional II

La inteligencia emocional consta de cinco dimensiones que afectan directamente en el desempeño de las funciones de liderazgo:

Autoconciencia: Este punto, hace referencia a la habilidad de reconocer y entender nuestros estados de ánimo, nuestras emociones, y su efecto en las personas que nos rodean y por lo tanto en nuestros colaboradores.

Autorregulación: Se trata de la capacidad de pensar antes de actuar, evitando las reacciones impulsivas ante los momentos de tensión, habilidad que nos permitirá lograr una mayor capacidad de influencia en el equipo.

Motivación: Los líderes con esta habilidad se apasionan por su trabajo, les gusta aprender siempre, son creativos y muestran una energía y unos deseos impresionantes para lograr sus objetivos personales y organizacionales, logrando además contagiar de su entusiasmo al resto del equipo.

Empatía: Esta habilidad hace que un líder sepa reconocer las reacciones y sentimientos de los colaboradores, adecuando su trato en cada caso. Es saber cómo decir las cosas y cómo actuar al percibir y entender el punto de vista de cada componente del equipo.

Habilidades sociales: Junto con la empatía, este componente hace referencia a la capacidad de las personas para manejar las relaciones con los demás, lo que permite equipos más cohesionados e implicados en la tarea.

Como conclusión, el desarrollo de la Inteligencia Emocional forma parte de la evolución tanto profesional como personal, y por tanto redundará en extraordinarios beneficios tanto personales como organizacionales. La tarea es entonces, buscar en cada uno de nosotros esas habilidades que debemos explotar al máximo con el objetivo de conseguir los mejores equipos profesionales.

Celia González

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