Cada día somos más conscientes de que el profesional más adecuado es aquel que, además de conocimientos, tiene habilidades emocionales.
Hoy se hace necesario que los colaboradores sean buenos jugadores de equipo, el fuera de serie que se las pintaba solo y que tenía una gran capacidad de trabajo individual ha pasado a la historia.
Las empresas, cada vez más, buscan gente con una personalidad agradable, que se adapte rápidamente a los cambios, con capacidad de sacrificar su individualidad y que cuenten con una rápida adaptación a las novedades que cada día se van presentando.
Seguro que todos hemos oído hablar del Capital Humano y de su importancia.
¿Qué entendemos por Capital Humano?
Habitualmente se describe como las personas que componen la organización.
Pero debemos de ir más allá, el Capital Humano son las habilidades que cada una de las personas que componen la empresa tienen y que cada día aportan a su puesto de trabajo.
Cuando los que dirigen a esas personas no son capaces de sacar lo mejor de cada uno de ellos están dando ventajas a la competencia.
Piense realmente en qué se diferencia su producto o servicio de el que ofrece su competencia, seguro que hay en el mercado algo parecido a un precio similar.
La única ventaja competitiva real que hoy marca la diferencia entre un producto o servicio y otro son las personas que lo ofrecen.
Debemos de reconocer, asumir y aceptar que aquellos que ocupan puestos de responsabilidad dentro de las organizaciones tienen la obligación de crear un buen caldo de cultivo en el que todos los empleados puedan desarrollar plenamente sus habilidades.
Cuando un trabajador esta convencido de que siempre habrá espacio para desarrollar nuevas habilidades y actitudes se encuentra motivado y vinculado al proyecto empresarial actual, cuando deja de ser así, cunde la desmotivación y la fuga de personas con capacidades por desarrollar.
¿Cómo se consigue un giro hacia el empleado y de este hacia la empresa?
Muchas empresas, en la actualidad, se encuentran con la dificultad de que el trabajador no ha desarrollado la capacidad de asumir las responsabilidades que cada día tiene su puesto de trabajo.
Otras se empeñan en crear Planes de Mejora Continua (PMC) y hacerlos encajar a martillazos en cada puesto de trabajo cuando la base fundamental de cualquier PMC es que sea el propio trabajador el que lo cree.
No debemos intentar dar grandes giros de timón dentro de la empresa, en aspectos que influyan en el personal cuando durante años no hemos contado, ni pedido su colaboración.
En ocasiones parece que las empresas han pedido a sus trabajadores que dejen el cerebro en casa.
Ahora debemos abrir la colaboración poco a poco, sin que lleguemos a asustar a los trabajadores, dando suficiente información para que en cada momento todos sepamos donde estamos y hacia donde vamos.
A veces las personas con responsabilidad quieren hacer cambiar a los empleados sin cambiar ellos y esto no es posible.
La base para el giro de la empresa hacia el trabajador y de éste hacia la empresa sólo se puede hacer con la formación adecuada de ambas partes, creando un clima propicio y con la ayuda de especialistas en la materia.
Elena Jiménez
05 abril 2010
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